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Fernando E. Agliano Socio Gerente Agliano & Asoc. Independent Member of Eura Audit International
Las PyMEs son grandes generadoras de riquezas y empleo. Son la columna vertebral de las economías nacionales. Su principal virtud: su tamaño que les permite ser flexibles y ágiles a la hora de adaptarse a los cambios, pero conducirlas no es tarea fácil y más cuando la gran mayoría son familiares.
De acuerdo a estudios privados, el 99,05% de las empresas formales en la Argentina en 2009 correspondían al segmento PyME. En conjunto representan el 66% del total del personal empleado. Actualmente se enfrentan a un ambiente dinámico, en un contexto inflacionario creciente, con fuerte presión tributaria y todos los avatares económicos que ya conocemos. Y a su vez, las PyMEs tienen el gran desafío: sobrevivir
El efecto del tiempo: Según Henry Mintzberg, la tarea directiva debe darse como un equilibrio entre: a) capacidad de analizar. b) arte de actuar. c) acción de entregar resultados. Estas responsabilidades aplican a grandes empresas, pero también a las PyMEs. A través del tiempo las PyMEs deben ir evaluando la gestión del negocio, los cambios internos familiares, los diferentes contextos cambiantes que vivimos y además de todo esto: ganar plata. Entonces: ¿todo esto hay que hacer para conducir una PyME? La respuesta es simple: todo esto y mucho más: aceptar cambios, incorporar miembros familiares, ampliar la organización o mantenerse, profesionalizar la gestión, planificar la posible sucesión y además, por sobre todas las cosas, dedicarse al giro y/o actividad del negocio por la cual es creada y hacerlo de la mejor manera posible.
Enfrentar los problemas: Respecto de la conducción de PyMEs, el nepotismo, la rivalidad entre hermanos y la aceptación de cabezas ajenas al grupo familiar suelen ser problemas frecuentes. Además son poco profesionales en la gestión y son conservadoras en la toma de decisiones del negocio. Además las PyMEs tienen dificultades de comunicación y planificación. Se les dificulta medir el impacto del entorno.
Vivir despacio: concepto de ralentizar: un ex ejecutivo de una importante empresa de comunicaciones de Italia e impulsor del movimiento vivere con lentezza propone que ante tanto dinamismo se debería desarrollar el concepto ralentizar, aplicable a los empresarios de PYMES, que permite navegar en este mar y llegar a buen puerto. El sistema económico nos ha llevado en una sola dirección: crecer, aumentar, expandir. Pero si pedaleamos a 15 Km por hora es placentero, nos obligan a pedalear a 40 Km por hora que es peligroso y además perjudicial. Hay que entender que crecer y decrecer son dos partes de un mismo proceso: lo que hay que tener en cuenta es la duración de cada fase y el lapso de tiempo que media entre fase y fase. Las PyMEs deben superar el mito del movimiento ascensional perpetuo. Un error en que caen los empresarios PyMEs es correr sin detenerse a la reflexión. Vivir despacio cuando la bolsa, los sueldos y el poder adquisitivo bajan significa también llamarse a autointerrogarse sobre el modo de gastar y de consumir. Las recesiones imponen renuncias pero estimulan el ingenio y la fantasía: ayudan a aprender a sobrevivir y para esto las PyMEs son expertas.
Conclusión: quizá, consciente o inconscientes, hemos hecho nuestra teoría filosófica de uno de los textos de la literatura mundial: el libro de las mutaciones, profundo y antiguo libro de sabiduría china en el que nos enseña: Estate tranquilo cuando el periodo no espropicio porque antes o después se transforma en propicio. Estate atento a los excesos cuando el período es propicio porque antes o después se transformará en no propicio.
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