UADE – FUNDACIÓN OBSERVATORIO
PYME
Regional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Abril
2014
Informe
Nro.3
Problemas
y limitantes de las Pymes
Las
Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) constituyen un sector importante en lo que
respecta a la participación en el producto y el empleo en el mundo en general,
y en la Argentina en particular. De acuerdo a datos del Ministerio de Industria
de la Nación, las PyMEs representan el 99% del total de las empresas, el 60%
del empleo y el 45% de las ventas totales. De allí la importancia de evaluar
aquellas dificultades limitantes de sus posibilidades de crecimiento y
desarrollo. A propósito, el Banco Mundial editó una nueva edición de su reporte
Doing Business, en el cual se analizan las regulaciones, tanto las que impulsan
la actividad empresarial, como las que la restringen (Doing Business 2014:
“Entendiendo las regulaciones para las pequeñas y medianas empresas”). En el
mismo se presentan indicadores cuantitativos correspondientes a 11 áreas
pertinentes a la regulación empresarial en 189 economías, entre las cuales está
la Argentina.
La
Fundación Observatorio PyME y la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) se
propusieron seguir de cerca el tema, comprometiendo esfuerzos de investigación
destinados a analizar los factores que afectan (tanto de forma positiva como
negativa) la capacidad de las PyMEs para concretar negocios. En este contexto,
el relevamiento de campo efectuado por la Fundación Observatorio PyME, en el
marco de la Encuesta Estructural a Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs)
industriales, con cobertura tanto en el ámbito nacional como en el Área
Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires (AMBA), tuvo una sección dedicada
exclusivamente al relevamiento de los problemas y las expectativas de las
PyMEs. En total, se preguntaron a las PyMes encuestadas que establezcan el
grado de relevancia de diferentes problemáticas que afectan al desarrollo de la
empresa, dejando la posibilidad de indicar temáticas propias. De esta forma,
las empresas establecieron un puntaje de 1 a 10 para cada problema, donde a
mayor puntaje, más relevante es el punto planteado.
A
partir de los resultados de la encuesta, se encuentra que la variable que más
destacan las PyMEs es el aumento de los costos, ya que en una escala de 1 a 10,
dicha problemática alcanza un valor de 8,20. No sólo eso, sino que existe poca
variabilidad entre las empresas en la importancia que le asignan a este factor.
En segundo lugar, las empresas identificaron como problema la disminución de la
rentabilidad, con un valor promedio de 7,65, seguido de cerca por la
participación de los impuestos en el costo final del producto, con un puntaje
de 7,57 en promedio. Una temática incipiente que se destaca en la encuesta
(aunque está por detrás de las dificultades señaladas previamente) es el
retraso en el pago de los clientes, con un valor de 6,64. Por el contrario,
pareciera que no existe una fuerte competencia en los mercados internacionales
para las PyMEs, lo que está asociado a un sesgo hacia el mercado interno para
las empresas que componen la muestra (el 69,76% de las mismas indicó que no
exportó durante el año en curso y tampoco lo hará en el próximo). Otro problema
relativamente menor para las empresas encuestadas es la insuficiente capacidad
instalada, lo cual indica que tienen cierto margen para aumentar los volúmenes
de la producción sin necesidad de realizar cuantiosas inversiones.
En
el gráfico siguiente se pueden observar las diferentes problemáticas relevadas
en la encuesta, con los puntajes promedio para cada una de ellas.
Grado de
Relevancia de diferentes problemas que afectan a las PyMEs
(Escala de 1 a
10)
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Fuente:
Instituto de Economía - UADE, con datos de Observatorio PyME
El
informe del Banco Mundial destaca los avances que se han hecho en todos los
países con respecto a las buenas prácticas de la regulación empresarial, lo
cual mejora el entorno de negocios, generando un círculo virtuoso que permite
una mayor formalización de las empresas, con impactos positivos tanto en
términos de beneficios empresariales como de generación de empleos con acceso a
la seguridad social. En particular, Doing Business considera once áreas
relacionadas con el ciclo vital de las empresas: apertura de una empresa,
manejo de permisos de construcción, obtención de electricidad, registro de
propiedades, obtención de crédito, protección de inversores, pago de impuestos,
comercio transfronterizo, cumplimiento de contratos, resolución de la
insolvencia y empleo de trabajadores. En este contexto, la Argentina se ubica
en el ranking 126 (de un total de 189 países), que implica que se encuentra
relativamente relegada en lo que respecta al ambiente de negocios, pero también
con oportunidades de mejora. De hecho el informe destaca, entre las buenas
prácticas a nivel mundial, algunas relacionadas con la Argentina en lo que
concierne a reducir la carga económica de los depósitos de garantía para nuevas
conexiones de energía eléctrica, permitir la autoevaluación en el contexto de
facilidades para el pago de impuestos, y proporcionar un marco legal para
arreglos extrajudiciales.
De
esta forma, si los mecanismos regulatorios no son los adecuados, se pueden
generar costos de transacción para las empresas que van más allá de los costos
monetarios, por ejemplo, dificultando la creación de nuevas empresas o
afectando el desarrollo de nuevas oportunidades de negocios. En el caso
argentino, estos costos de transacción relacionados con una regulación
inadecuada, sumado al aumento de los costos directos de producción que
identificaron las PyMEs industriales como el principal obstáculo para su
desarrollo, afectarían de forma negativa a este sector.
En
definitiva, las PyMEs pueden lograr mejoras de productividad y competitividad
si logran enfrentar y aminorar los efectos de las principales problemáticas que
las afectan. Los principales problemas y obstáculos se presentan en el área de
costos de las empresas, que impactan sobre la pérdida de rentabilidad, por lo
que será importante que las PyMEs concentren sus esfuerzos en lograr
identificar procesos productivos y organizacionales donde existan oportunidades
para desarrollar avances en términos de eficiencia y eficacia. Para ello serán
importantes los vínculos entre empresas y Estado para lograr mejorar el
ambiente de negocios, identificando desafíos potenciales, lecciones aprendidas
y buenas prácticas. Por ejemplo, ante la problemática relacionada con la
participación de los impuestos en el costo final de los productos, el Estado
podría adoptar tecnologías que faciliten a las empresas la preparación,
presentación y pago de los impuestos, como una forma de atenuar el impacto en
los costos. Está claro, como destaca el informe del Banco Mundial, que existen
áreas de mejora que son propias y específicas de las empresas donde el Estado
no puede influir, pero sí hay otras donde efectivamente hay oportunidades para
aunar esfuerzos, y distinguir dichas áreas es parte del trabajo conjunto de los
actores involucrados, incluyendo a la comunidad académica. Dada la importancia
del sector de las PyMEs en la economía, poder responder de forma positiva a las
problemáticas de las empresas generará impactos a corto y largo plazo en
términos de producto y empleo, lo cual está en consonancia con objetivos más
amplios de la política económica relacionados con el crecimiento económico y la
distribución del ingreso.
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